19/9/06

Apostillas a la "Apología de la lectura"

No está mal, pero no termina de convencerme de por qué es conveniente leer. ¿Esto era para escurrir el bulto y que hefesto y yo olvidasemos el asunto de una vez? Porque, señor hefesto, espero no caer en el error de creer que la respuesta de nuestro amigo le halla satisfecho.

Ya que encuentras cierto gusto , no se si morboso, en comparar los libros con el acto de exprimir una fruta, ¿ por qué no "exprimimos y sacamos más jugo" a tu Apología de la lectura?


¡Que empiece el debate!


A mi la lectura no solo me sirve para pasar las horas en las que no sé qué hacer o para aumentar mis conocimientos sobre algo, creo que es fundamental leer para soñar.

Si, que respuesta más simple, pues no,en absoluto, soñar, jugar con las palabras, elevarse con la imaginación y cambiar la historia.(pobre Frued, si no hubiera sido por los sueños....poco hablaríamos de él, aparte de sus teorías de la histeria ,pero bueno disculpen el inciso).

Quiero enlazar todo este asunto de la lectura y los sueños con lo que comentabas de la “caja tonta”, toda la culpa es de ella! Y no lo digo porque lo mencionen los intelectuales que andan por ahi, hablando desde mi propia experiencia con los niños: no saben soñar, los libros les aburren ¿Por qué? No lo entiendo, ¿Qué hay mas divertido que soñar? Durante años cuidé a un grupo de niños/as que con toda esa cantidad de juguetes que les atiborraban con los anuncios de televisión, sus padres, etc, a la hora de la verdad , no sabían jugar con ellos.

Me pedían que les indicará qué debían hacerles decir a sus muñecas, qué debían hacer en cada situación,¿no os resulta triste? A mi me frustraba, no hablo de un adulto, un niño sin sueños...no es un niño...y los adultos, tampoco deberían perder el hábito de la lectura, nunca deberíamos dejar de soñar porque precisamente eso es lo que nos hace ser libres, nadie puede decirnos qué soñar, qué pensar, qué opinar, qué decir.

Otra razón más, la lectura supone un buen ejercicio a ciertas edades para la interrelación con otras personas, para sabernos expresar mejor, para decir exactamente lo que queremos decir y cómo lo queremos decir (Yo debería leer más, asi en dos frases habria resumido todo este asunto), además de mantener activa y sana nuestra capacidad y agilidad mental, nuestra memoria, nuestra cultura.


En una ocasión me dijiste que en occidente en los programas de preguntas tipo "cincuenta por quince" premiabamos la cultura, el conocimiento y que los japoneses, en cambio, castigaban la ignorancia. Pues bien, viendo lo que hay en la televisión, que si Gran Hermano, que si Aquí hay tomate, etc.....me da la impresión de que premiamos más la ignorancia que el saber, pues aparecen dos personajes absurdos e ignorantes en la tele y solo por ir a mil emtrevistas igual de absurdas, se les paga un dineral. ¿Dónde está la justicia? ¿por qué permitimos que cobren más esos mequetrefes que un profesor cuya responsabilidad social y personal respecto a los individuos a los que “educa y enseña”, serán los frutos del mañana?


No lean porque es su deber señores, nada de kantianismos por favor, lean por placer, por realización personal, por amor al conocimiento, por curiosidad, por los sueños, por su futuro y el futuro.

Saludos a todos y gracias por su paciencia.


Proyecto de filósofo y señor hefesto, no sean muy duros conmigo, con su sinceridad me bastará.

Gracias.






5 comentarios:

Hefesto dijo...

para sabernos expresar mejor. Buen argumento. El resto no me convencen mucho. Leeré el post más detenidamente para rebatirlos (o no).

Tengo en mente un fragmento de Nietzsche (creo que de su Ecce Homo) en que previene los peligros de la lectura. A ver si lo encuentro.

Marmotilla dijo...

mmm seria interesante que nos lo mostrases.

A ver como va el debate para cuando tengas tiempo.

Hefesto dijo...

Pues continúo pensando que ha de ser en la lectura donde podemos desarrollar la capacidad de comunicación verbal. En un entorno adecuado no haría falta, pero deben ser escasos. El resto de motivos, como me quejé más abajo, son personales y a gusto de cada uno. Me explicaré mediante una analogía (en general las odio, pero no quita que las use alguna que otra vez) con el hambre. Se estará de acuerdo que es conveniente satisfacer el hambre, pero hay quien dirá que con paella, con cocido madrileño, con helado de chocolate, etc, y es normal que al que le guste la paella haga apología de la paella y alabe sus cualidades.
Además, la lectura, por los motivos que sean, está bien vista. Campaña para promocionar la lectura de libros, aunque lo mejor que podrían hacer es bajar los precios. No hace tanto, ¿cómo se veía leer cómics? Cosas de niños. Y hace un poquito más, ¿cómo la lectura de ciencia-ficción?

Pones el ejemplo de que sin lectura los niños tienden a crecer con menos imaginación y fantasia. Conozco gente con mucha imaginación o fantasiosa que nunca o apenas ha leído. Yo mismo, por ejemplo, de pequeño no leía, pero ayer fui a ver en pantalla grande la peli de Alien y reviví todo ese mundo de fantasía que me evocaba la película de pequeño: la de exploraciones por mundos desconocidos que hicieron mis playmobil enfrentándose a plagas de aliens y demás fauna espacial.
Ahora estoy leyendo La isla del tesoro, y la verdad es que me está aburriendo bastante (puta manía de acabar lo que empiezo a leer). Fue escrita por un Stevenson adulto para los niños, pero quienes disfrutaron el libro en un principio fueron los demás adultos. Normal, el libro les recordaría los cuentos con los que crecieron en su infancia. Seguramente la Inglaterra de aquella época pensarían que sus niños tendrían la imaginación atrofiada ante la indiferencia por ese fantástico libro de aventuras.

Pero luego crecemos, pasamos por la adolescencia pensando sólo en sexo y algunos llegamos a ser adultos tan pervertidos hasta el extremo de orgasmar leyendo a Kafka.

Hefesto dijo...

Encontré el fragmento que mencionaba. Finalmente pertenece a Ecce homo:

El sabio que se limita a "cambiar" volúmenes -y en un filólogo de mediana disposición esta cifra se puede elevar a 200 diarios- acaba por perder completamente la capacidad de pensar por sí mismo. Mientras no revuleva libros no piensa. el pensamiento es en él una consecuencia, una excitación de lo que lee, y finalmente se contenta con reaccionar.
El sabio despliega todas sus fuerzas, emplea todas sus energías en comentar, en discutir y criticar las ideas de los demás; él no tiene ideas.
El instinto de defensa, de conservación, se ha debilitado, se ha anulado en él, porque si no se pondría en guardia contra los libros.
El sabio es un decadente. Yo he visto más de un caso de naturalezas claras y bien dotadas que en cuanto llegan a la treintena se destruyen por la lectura.
Son como las cerillas, a las que es preciso frotar para que den luz, "ideas". En las primeras horas de la mañana, cuando el sol se levanta, cuando el espíritu goza de todas su frescura y amanecen las energías, es un vicio imperdonable tomar un libro.

¿Hasta que punto somos cerillas? ¿No será en parte la necesidad de leer una necesidad de ser frotados?

Hefesto dijo...

Rectificación. Más arriba doy a entender que Stevenson es inglés cuando es escocés. Me he dado cuenta, y ante ¿la imposibilidad? de modificar los comentarios he tenido que escribir la rectificaión para no reventar.