22/12/06

Historia de dos ideas.

Hace unos días, Umla(¡Gracias maja!) se cuestionaba el verdadero poder de la iglesia a lo largo de la historia, se refería a que la iglesia había ostentado un poder eminenteme protagonista que no era tal a lo largo del discurrir histórico, siempre había sido comparsa de un poder político que se apoyaba en ella para aglutinar a la población.
Pienso que esencialmente tiene razón, contábamos en el blog no hace mucho la huida de los filósofos de La Academia (Triste final para la escuela de Platón) debido a un mandato de la iglesia, pero siempre apoyada por el emperador Justiniano, religión y poder político hemanados.
Estos comentarios me sirven para dar pie para contar groso modo uno de los momentos mas importantes de la historia del pensamiento, el geocentrismo contra el heliocentrismo, La Iglesia contra Galileo.


Toda esta historia empieza antes de Cristo, cuando los sabios griegos, influídos por los babilónicos y los egipcios, empezaron a elaborar teorías explicativas del Cosmos, como parece que el sol gira alrededor de la tierra, se impuso el geocentrismo, la tierra era considerada el centro del universo, y la luna y los planetas giraban en órbitas circulares a su alrededor, fue Aristóteles (Quien si no) el que sistematizó todo el percal que era el universo por aquél entonces.

Decía que el universo estaba dividido en esferas, que contenían los diferentes planetas, algo así como una muñeca rusa, La Tierra estaba en el llamado Mundo Sublunar, y todo lo que estaba por encima de ella, resto de planetas y estrellas, eran de la esfera supralunar.
En el triste mundo que nos había tocado las cosas estaban hechas de 4 elementos básicos, agua, aire, fuego y tierra, mientras que en la otra parte del universo, la supralunar, la zona Vip del universo, todo estaba hecho de Éter, que formaba las esferas perfectas de los planetas y que no se corrompía ni erosionaba, todo perfecto por los siglos de los siglos.
Con el paso de los años, hubo que hacer algunas modificaciones y ampliaciones del modelo aristotélico para que siguiese encajando todo, se añadieron esferas y se complicaban las rotaciones de los planetas, Ptolomeo expone también un modelo geocéntrico que defendía con argumentos aristotélicos.

El caso es que la aparente concordancia con el sentido común de la cosmovisión aristotélica hizo que se fortaleciese su aceptación, solo hubo una oveja negra en la familia, Aristarco de Samos(Siglo III a.C.), perteneciente a la escuela de Alejndría, llegó a afirmar que el sol era el centro del universo y que era la tierra la que giraba en torno a él, pero le hicieron el mismo caso que se le hace hoy en día a Gaspar Llamazares.

Siglos después, la Iglesia decidió adoptar las teorías de Ptolomeo y Aristóteles porque encajaban bien con las sagradas escrituras y la visión del ser humano como cúspide y centro de la creación, si el ser humano era tan importante, lógico era pensar que Dios le halla reservado el mejor planeta para el solo, en el centro del universo y con plaza de garaje.

Al acabar la Edad Media se fueron escuchando voces discordantes contra está cosmovisión, pero no fue hasta el siglo XV, cuando Nicolas Copérnico, aprovechando las tardes tontas, escribió un libro titulado "De Revolutionibus Orbium Coeletium", donde cometía la osadía de afirmar lo que ya dijese Aristarco de Samos con la boca pequeña, que el sol era el centro del universo y la tierra giraba alrededor de él, el nuevo modelo del universo permitía corregir algunos errores de observación del sistema Ptolemaico, pero seguía afirmando que los movimientos de los planetas eran circulares.


El pobre Copérnico, hombre tranquilo y creyente por lo que nos cuentan sus biografías, no quería problemas con la iglesia, así que le pidió a su amigo clérigo Osiander que por favor le escribiese el prólogo del libro para intentar suavizar a la Iglesia y que no tomase cartas en el asunto, Osiander escribió en el prólogo que lo que se presentaba en el "De revolutionibus Orbium Coelestium" eran poco mas que ejercicios matemáticos paradivertimento y especulación intelectual, que no se pretendía dar una explicación del universo (que era precisamente lo que pretendía Copernico) la leyenda cuenta que, tras haber sido publicado, Copérnico leyó el prólogo y se murió, pero la verdad es que el hombre andaba ya bastante desmejorado.

Después de Copérnico otro gran matemático recogió el testigo del heliocentrismo, Johannes Kepler, hizo suya la teoria copernicana, y ayudado por Tycho Brahe, astrónomo danés que se pasó la vida recopilando los datos que observaba con los artefactos más precisos de la época, todos estos datos recogidos sirvieron a kepler para radiografiar con más precisión los movimientos planetarios, en especial del planeta Marte.

A pesar de no tener una vida fácil Kepler veía en el universo una muestra de la belleza y elegancia de Dios, cuando estudiaba el universo aseguraba "intento leerle la mente a Dios", no podía concebir que Dios hiciese un universo azaroso e impreciso y por eso buscaba en las relaciones planetarias relaciones matemáticas, su logro más reconocido son quizás sus tres leyes planetarias que sirvieron de base a Newton para formular su ley de la gravitación universal.

Después de Kepler llega Galileo, generalmente se le reconoce como el inventor del telescopio, aunque la verdad es que solo lo mejoró, eso sí, se atribuyó todo el mérito, Galileo al parecer estaba encantado de haberse conocido.

El que se considera padre de la física moderna es quien tuvo más problemas con la Iglesia, su obra fue el espaldarazo definitivo del copernicanismo, un episodio que habla de la importancia que se le daba al aristotelismo es que la primera vez que Galileo miró la Luna por el telescopio no pudo creer lo que veía¡La Luna era un queso gruyere! ¡Pero si Aristóteles siempre nos había dicho que estaba hecha de éter y era una esfera perfecta! la sorpresa de Galileo fue mayúscula y su incredulidad le llevó a levantar de la cama a toda la casa para que observasen por el telescopio y le dijesen si veían lo mismo que él, la posibilidad de que Aristóteles se equivocase era sencillamente impensable hasta entonces, la autoridad suprema empieza a derrumbarse.

Cuando ve obvio que la revolución científica es imparable se da cuenta del camino hacia el abismo que la Iglesia se empeñaba en recorrer manteniendo el aristotelismo como teoría oficial, cuando Galileo publica su "Siderius Nuncius" "El mensajero de los cielos" (Probablemente refiriéndose a él) los ataques de la iglesia se hacen efectivos, y entra en clara polémica con los aristotélicos que atacaban con fiereza su obra, no se debe ver en Galileo un enemigo acérrimo de la Iglesia, más bien quería evitarle el golpe contra la realidad que se iba a dar como continuase diciendo que el sol giraba alrededor de la tierra, Galileo pensó que haría falta alguien inteligente, con don de palabra, valiente y decidido para convencer a la iglesia de que aceptasen sus teorías, tras mucho reflexionar llegó a la conclusión de que el mismo era la persona que estaba buscando. (Del genio de Galileo deja constancia Fra Paolo Sarpi, contemporáneo suyo, cuando afirma "Dios y la naturaleza se han dado la mano para regalarnos el intelecto de Galileo")

Cuando la inquisición empieza a vigilar a Galileo los ataques se revisten de un cariz religioso, acusando a Galileo de contradecir la Biblia donde se afirmaba que la tierra era firme e inmóvil, Galileo afirmaba "Las sagradas escrituras están bien para saber como se va al cielo, pero no como va el cielo"

Cuando Urbano VIII llegó a Papa Galileo vió una oportunidad única para imponer su teoría heliocéntrica, Urbano VIII conoció a Galileo años antes de llegar a Papa en una reunión intelectual en la casa de los duques de Medicci y desde entonces guardaban buena relación, con el apoyo de del Papa y la protección de los poderosos Medicci Galileo se vió definitivamente respaldado en su lucha contra los aristotélicos. O eso pensaba él.

La posición de Urbano VIII se vió claramente en entredicho cuando Galileo publica "Dialogo sobre los dos sistemas máximos" en el que representa a dos personajes defendiendo uno la doctrina de la iglesia y el otro la heliocéntrica de Galileo, mientras que un tercero era poco menos que ridiculizado ante la inteligencia de los otros dos, muchos vieron en ese tercero nada menos que al Papa, la Iglesia clamaba venganza y se acusaba a Urbano VIII de blando y de pusilánime, este no tuvo más remedio que empezar un proceso inquisitorial contra Galileo en el que se acabaría retractándo de sus ideas y de acatar la prohibición de seguir difundiéndolas, acaba sus dias recluido en su casa cumpliendo el encierro domiciliario que le fue impuesto.(Generalmente se piensa que murió en la hoguera, pero es una idea errónea)

Como sabemos se acabó imponiéndo la doctrina del Heliocentrismo, lo de Galileo es una lucha por devolver a las matemáticas al lugar central que le corresponde en la física, en la física aristotélica las matemáticas no servían para nada, si hoy en día una "fisica sin matemáticas" nos suena realmente absurda es porque hemos absorbidos desde pequeños la física newtoniana, deudora de todos los filósofos de la naturaleza (científicos) que le precedieron, pero en aquella época intentar decubrir como funciona el mundo y los planetas a través de las ciencias exactas era una pérdida de tiempo, un verdadero sin sentido, fue una lucha entre el aparentemente infalible y obvio conocimiento que nos dan los sentidos y el rigor del saber científico, no era una cuestión baladí, estaba en juego la concepción misma del hombre y su lugar en el mundo, como debía verse a si mismo, ya no como el centro del universo sino de manera mucho más humilde.

Lo curioso de todo esto es que si Aristóteles hubiese podido mirar por el telescopio no habría tenido ningún problema en aceptar su error, los datos que nos llegan de su persona nos hacen ver a un hombre preocupado no por tener la razón sino por encontrarla, la diga quien la diga, el daño que se le hizo a la ciencia no fue por culpa de Aristóteles, sino de los aristotélicos y todos aquellos que eran incapaces de pensar que el gran Aristóteles era falible, de hecho, cuando Galileo presentó el telescopio ninguno de los grandes hombres de ciencias y filósofos al servicio de la iglesia quiso mirar por el, lo consideraban un artefacto hecho para desvirtuar la realidad y engañarles, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Toda esta historia tiene mucha más sustancia, hay muchísimas cosas que se quedan sin explicar de Galileo, Kepler, Copérnico y demás científicos, pero que ya no pertenecen del todo al campo de la filosofía sino al de la ciencia y la física y temíamos meternos en un campo que no sea el nuestro y acabar cometiendo errores e imprecisiones, nos hemos circunscrito exclusivamente a las reflexiones sobre lo que significaba toda esta lucha intelectual del paso del Geocentrismo al Heliocentrismo, si habéis detectado algún fallo nos gustaría que nos lo comentaseis para poder cambiarlo.

2 comentarios:

umla2001 dijo...

Ah, la falacia de los sentidos... Eso ya lo diría otro después. Gracias por este post tan ilustrativo. Galileo, además de saber más que los ratones coloraos, se ve que era un guasón y un provocador. Pero sin gente capaz de correr riesgos por defender sus ideas, ¿dónde estaríamos?

Saludos.

Proyectodefilosofo dijo...

Nos alegra que te haya gustado, y tienes razón,sin esa gente aún creeríamos que Zeus cuando se enfanda nos lanza rayos.

Saludos.