4/2/08

La extraña lucha de Descartes.

Para Descartes, en el ser humano se pueden distinguir dos realidades claras y distintas, la primera es la realidad pensante, la mente, aquello en base a lo cual pensamos, todos nuestros procesos mentales, la segunda es la realidad física y todos sus procesos. (En latín se denominan "Res cogitant" y "Res extensa" respectivamente pero que yo sepa decirlo en latín no hace a nadie más inteligente ni significan las palabras nada nuevo)


Una visión tan radical con respecto a la realidad humana le trajo inmensidad de problemas a la hora de desarrollarla, para Descartes nada tenía de relación la una con la otra, la realidad pensante no dependía para nada de la realidad física, esto, llevado a sus últimas consecuencias puede hacer afirmar que somos capaces de pensar sin cerebro, o que la glandula pineal es el punto de conexión entre nuestra realidad pensante y la física, ¿Por qué se metió Descartes en tantos berenjenales?


En sus primeras obras Descartes ya deja claramente establecidas sus teorías acerca del mundo físico y el cuerpo humano, no olvidemos que su dedicación a la filosofía es posterior a su formación como geómetra y matemático.
Mecanicismo es la palabra clave para entender la física de la época cartesiana, para esta visión científica el mundo y todo lo físico carece de espontaneidad y autonomía, se mueve por el principio de inercia, de hecho la analogía más usual usada por los pensadores de la época es la del reloj, era su máquina por excelencia , en el reloj nada se deja al azar, la manecilla que ahora señala a las cuatro pasará inexorablemente a señalar las cinco de manera matemática y precisa ¿Cómo encaja el hombre como ser activo en un mundo básicamente inercial?

Es aquí donde radica la complejidad implícita del planteamiento dualista cartesiano, la visión de científico y geómetra de Descartes le pudo llevar al temor de que esa visión mecanicista arrastrase al hombre y le impidiese acercarse a cualquier resquicio de libertad humana, de espontaneidad en el campo de la acción, de libre albedrío, que quedaría reducido a una quimera.El hombre como mero engranaje.

En un mundo como en el que vive Descartes, en el que la máquina es la analogía perfecta del funcionamiento de los cuerpos físicos, Descartes ve la imperiosa necesidad de liberar al hombre de la esclavitud que le supondría verse a sí mismo como una mera máquina, por eso su visión del hombre es tan complicada, intenta que la realidad pensante se separe lo más posible de realidad física.

Si en la realidad física nada se deja al azar ¿Qué podemos esperar al futuro del ser humano si se le consideraba una máquina más del complejo engranaje del universo?

Descartes lo vió claro, había que liberar al hombre lo más posible de ese mundo, y situar su verdadera esencia fuera de lo físico, en la realidad pensante, la res cogitant.

2 comentarios:

Cerillo dijo...

Soy un absoluto zoquete en todo por lo que es seguro que con cierta ingenuidad pienso que Descartes no estaba en lo cierto. Lo físico y lo mental se influyen lo suficiente para que uno varíe con su influencia sustancialmente al otro a pesar de las leyes físicas.

Proyectodefilosofo dijo...

Esa es precisamente la crítica que más se le hace a la filosofía cartesiana, Cerillo.
Su limitado esquema de la naturaleza humana, que se desploma cuando se constata con los hombres y mujeres de la vida real.