9/2/09

¿Qué dijo? XLI

"Empiezo con el cabello de una niña. Sea el mal lo que sea, el orgullo de una madre buena en la belleza de su hija es algo bueno. Si hay otras cosas en contra, esas otras cosas deben desaparecer. Si los arrendadores y las leyes y las ciencias están en su contra, arrendadores, leyes y ciencia deben desaparecer. Con el pelo rojo de una rapazuela traviesa de las cloacas prenderé fuego a toda la civilización moderna. Cuando una niña quiere llevar el pelo largo, tiene que tenerlo limpio; como tiene que tenerlo limpio, no tendrá que tener una casa sucia; como tiene que tener una casa limpia, tendrá que tener una madre libre y llena de tiempo; como tiene que tener una madre libre, no tendrá que tener un arrendatario que es un usurero; como no tendrá que existir un arrendatario, tendrá que existir una redistribución de la propiedad; como tendrá que haber una redistribución de la propiedad, habrá una revolución"



G.K. Chesterton.

2/2/09

Pasando (d)el tiempo.

La desmedida afición de nuestros medios de comunicación por calificar hasta el más nimio suceso de “histórico” hace que me sorprenda por ver que dejan pasar un verdadero suceso histórico, que la sociedad occidental lleva ya más de tres décadas sin pensar, es decir, lleva tres décadas sin producir conceptos, sin establecer nexos de sentido que permitan explicar el estado de cosas existentes, ni mucho menos cuestionarlo.

Cuando cayó el muro de Berlín, desde el bando ganador se pretendió que con la guerra fría había acabado también la historia misma, del derrocamiento del (mal) llamado “Socialismo real” se pretendía extraer la siguiente conclusión: El modelo político ideal, definitivo y más beneficioso para el ser humano era la Democracia representativa basada en la economía (neo)liberal.
Incurriríamos en un error de análisis si no supiésemos ver lo totalitaria de esta afirmación, se nos anunciaba el fin de las ideologías ¡pero se hacía dicho anuncio desde una ideología concreta!, efectivamente, cuando Fukuyama proclamaba el fin de la historia y de las ideologías jugaba con algo muy serio, se afirmaba ni más ni menos que habíamos alcanzado el cenit del trabajo político, que la aventura de la ciudadanía que inicio Occidente en Grecia había finalizado de la forma más dichosa y feliz, cual proyección disneyiana; en adelante lo único que podríamos esperar es que los progresos de las ciencias positivas irían mejorando las condiciones de vida de la humanidad, así pues, con la URRSS fuera del mapa, la economía liberal quedaba sola y sin rival para apoderarse del mundo (Se suele decir que los que nacimos en la década de los 80 hemos vivido en una época de paz, cuando en realidad hemos vivido en una guerra global en la que solo había un bando, que se ha declarado vencedor por incomparecencia de rival).

Es en este sentido en el que podemos hablar como hacíamos al principio de “fin del pensamiento”, uno piensa cuando está en el tiempo, cuando aún se puede aspirar a algo mejor, pero una vez descubierta la panacea en forma de sistema político-económico ¿Para qué pensar? Con la economía neoliberal haciendo de las suyas por cualquier lugar del orbe ¿Dónde quedaron los keynesianos? estos simpaticuelos economistas que propugnaban el control económico del mercado por parte del Estado están en la encrucijada, su época de esplendor pasó y solo pudieron observar como los neoliberales hacían y deshacían la realidad a su antojo, incluso se llegó a acusarles, a los que aún tenían los arrestos de discrepar en voz alta, de ser en realidad peligrosos extremistas, de comunistas, ni más ni menos, en realidad, los keynesianos nunca se han movido de su tranquilo sitio, lo que ocurrió más bien fue que el neoliberalismo se fue escorando tanto a la derecha que los keynesianos parecían de repente estar muy a la izquierda.
Ahora además se les encomienda la tarea de limpiar el estropicio de la economía neoliberal.

El colapso de la economía financiera que se nos viene encima parecía haber despertado a los medios de su sueño dogmático, me gustaría incidir especialmente en esta idea, si se repasan las hemerotecas de los medios de comunicación en los últimos cinco años nos encontramos con que cualquier atisbo de pensamiento crítico había quedado reducido a la nada, y se disfrazaba de bipartidismo saludablemente democrático lo que no era más que distintas versiones del neoliberalismo (En realidad, a Esperanza Aguirre y a Zapatero no les diferencian tantas cosas, solo hay que escarbar), hay quienes no nos cansaremos de remarcar hasta que punto es dictatorial y extremista la ideología que se había autoproclamado como fin final de la historia, como resultado definitivo de las diferentes escuelas de pensamiento y movimientos políticos que en el mundo han sido.
En las tertulias y en los debates la pregunta ¿Qué es la producción? fue sustituida sibilinamente por ¿Cómo podemos aumentar la producción?, dejamos de pensar (más grave aún, olvidamos la mayor lección que pudimos extraer de la Ilustración, no solo dejamos de pensar, dejamos de pensarnos) Formábamos parte más que nunca de las fuerzas productivas ciegas que avanzaban solo hacia Dios sabe dónde.

“Comunismo”, “Anarquismo”, “Capitalismo” (incluso esta última era una palabra que estaba muy feo usar, se prefería el término mucho más inofensivo “economía de mercado”) eran términos que formaban parte del pasado, pero entendiendo “pasado” como el discurrir temporal mismo, cuando en los medios se negaba el micrófono (el único instrumento a través del cual podemos ejercer nuestra libertad de expresión en el espacio público es, bendito sea el libre mercado, de naturaleza privada) a toda aquella persona que pusiese en duda la idoneidad del Capitalismo lo que se negaba era la Historia misma, el “paso del tiempo” era cosa del pasado, Occidente, en su afán de independencia había conseguido independizarse hasta del tiempo mismo, de repente estábamos en una sociedad “fuera del tiempo”, para nosotros el tiempo se detuvo. (Como en todas las utopías)
Cuando detuvimos el tiempo, paradójicamente, no pudimos parar de correr.

La economía era una rueda y nosotros Hamsters, corríamos (producíamos) muy muy deprisa, con el objetivo de correr más (producir más) al día siguiente, no podemos parar de producir lo consumido porque si no la economía se va al carajo, y nosotros con ella, naturalmente. Cuando esto ocurre estamos ya ante una siniestra versión del giro copernicano, por primera vez el hombre dejó de producir según lo que necesitaba comer y tuvo que empezar a comer lo que se veía obligado a producir. (Se dice también que el Capitalismo es el único sistema de producción ensayado por el ser humano caracterizado por la sobreabundancia, nada más lejos de la verdad, el Capitalismo es el sistema productivo del Hambre, hambre de los que no tienen nada que comer, y hambre, mucho más siniestra, de los que no pueden parar de consumir)
En este absurdo lógico de invertir el orden “causa-efecto” hicieron su Agosto los publicistas, quienes, puestas así las cosas, podríamos considerar como los ciudadanos más concienciados de este perro mundo, nos engañan y obligan a consumir, si, pero por nuestro propio bien.

La sociedad griega tenía como pecado más bajo, el pecado de la Hybris, se incurría en este pecado cuando el hombre se rebelaba contra su misma naturaleza, cuando negaba su naturaleza como hombre, pudiendo hacerlo de dos formas distintas, o bien rebajarse a ser menos que hombre y vivir como un animal o bien alzarse por encima y creerse un Dios.
Creo que nuestra sociedad comete pecado de Hybris de una forma muy particular, nos creemos dioses, pero en realidad hemos renunciado a nuestra humanidad, creemos ser, por decirlo a lo Fukuyama, “El último hombre”, ese que contempla con suficiencia toda su historia y, sustentado en su tecnología y su absolutismo moral, recrimina la historia del pasado, todo aquél que pensó antes de nosotros en realidad no pensó porque no lo hizo como nosotros, podemos impugnar todo pensamiento y costumbre porque “esos pobres atrasados no sabían lo que sabemos nosotros” y así, huérfanos de nuestra propia Historia (Me pregunto si esa orfandad autoimpuesta nos lleva continuamente a hablar, como decíamos al principio, en los medios de “sucesos históricos”, quizás debido a una nostalgia del tiempo mismo que no podemos -o no queremos- reconocer) y con una potencialidad tecnológica transformadora de la realidad como nunca antes se vio, tenemos que enfrentarnos a la crisis económica que amenaza con reventarnos nuestra burbuja, o el Hommo Economicus se extingue (por más que los friedmanitas lo intenten impedir) o se transforma en algo peor y aun menos humano.

Se habla en estos meses de reformar el Capitalismo, de hacerlo más humano ¿De verdad queremos eso? El Capitalismo es un sistema que en tres cuartas partes del planeta es incapaz de distinguir a un niño trabajando de una máquina funcionando, en este sistema lo ideal es que se produzca sin parar y que eso producido sea enseguida consumido, así pues, no hay una circunstancia más favorable para nuestro sistema económico que una guerra, en una guerra producimos sin parar misiles o bombas que al explotar se auto-consumen, no tenemos que preocuparnos por una sobreproducción, las bombas, gracias a Dios, explotan. Es la circunstancia ideal para la economía capitalista, es decir, a nuestra sociedad nos sale de lo más rentable matar gente.

Acabamos, en la tradición marxista se gustaba mucho de usar cierta analogía que equiparaba la revolución con un tren en marcha, una imparable locomotora que se llevaría al Capitalismo por delante. Tristemente, el charco de sangre que ha ido dejando el Capitalismo y el Stalinismo durante el siglo XX, nos ha hecho ver lo inapropiado de esa analogía, la revolución no es una locomotora imparable, eso más bien lo es el Capitalismo, que no se frena ante nada, la revolución bien podría ser el freno de emergencia que pare con toda esta locura.

26/1/09

Aristóteles, el hombre más sabio.

Una necesaria introducción:

Hace la friolera de más de dos años empecé un proyecto con objetivos bastante humildes, acercar de manera más o menos lúdica y ligera a los grandes pensadores de la filosofía, aquí a la derecha tienen ustedes una pequeña muestra, “El tábano de Atenas” y “El hombre de la Caverna” eran aproximaciones que hice sobre las figuras de Sócrates y Platón, dejando pendiente la del último gran pensador de la Antigüedad, durante dos años.
Bueno, no se imaginan ustedes que dos años más liados que he tenido. Ejem.

Antes de empezar a meternos en materia un pequeño aviso, esto NO es un resumen de Aristóteles (resumir el pensamiento de este hombre en un post es algo que a mi, como principiante en esto, se me escapa por completo) sino más bien unas pequeñas pinceladas a modo de esbozo para que quien quiera o le encuentre interesante busque por sí mismo.
Ahora si, cámaras, luces…

Aristóteles nace en Estágira, una pequeña ciudad que formaba parte de Macedonia (Reino por el que los griegos sentían gran aversión), su padre era médico personal de Amintas III, abuelo de Alejandro Magno, y educa al bueno de Aristóteles en la ciencia médica; Aristóteles podría haber sido perfectamente un médico de la corte si no hubiese sido porque su padre murió cuando nuestro filósofo era muy joven, quedando este al cuidado de su hermana y de su madre.
Aquí existe una pequeña disensión historiográfica, generalmente se acepta que Aristóteles entró en seguida en la Academia de Platón, el centro de educación más prestigioso del mundo conocido, pero hay quienes creen que el chico entró bastante más tarde a la Academia de Platón y que pasó unos años despilfarrando su fortuna en “usos varios” como todo buen joven heredero. Pero no es una disputa muy relevante para lo que nos ocupa.

El caso es que, una vez en la Academia, pronto destacó por su brillantez y le fue ofrecido unirse al círculo de discípulos más íntimos de Platón, con quien mantuvo una relación bastante distinta a la que Platón mantuvo con quien fuese su maestro, Sócrates, donde Platón era un discípulo acérrimo de su maestro y lo defendía a capa y espada, Aristóteles nunca mostró una pasión desenfrenada por las teorías de su maestro, quizás de juventud apoyó fervientemente sus teorías, pero con el paso del tiempo se fue distanciando de ellas, nunca se llegaron a enemistar, pero tampoco tenían una relación discípulo-alumno muy modélica.

Comentábamos en el post sobre Platón, que había llegado a la conclusión de que el mundo en el que vivíamos, era un mundo de sombras, de imágenes, un mundo bastante poco real, que el verdadero mundo era el mundo de las Ideas, un mundo en el que vivían nuestras almas, y del que son expulsadas cuando caen a este mundo de sombras y se encarnan en un cuerpo mortal.
Dicho así puede sonar como una tontería, pero Platón no era tonto, lo que pretendía decir, a través de mitos, era que para conocer el mundo, no bastaba con observarlo, sino que más bien había que pensarlo, porque este mundo era engañoso, había que acceder a ideas que trascienden el momento, el ahora…y eso en todos los campos de la vida, la política, la ciencia, etc…

Aristóteles en ese sentido no se separaba de su maestro, pensaba que existían esencias que iban más allá de la mera apariencia de las cosas, pero no las llamó Ideas como Platón, las llamó Formas, y decían que eran parte de las cosas, (eso de intentar explicar el mundo creando otro no le convencía) por poner un ejemplo, una mesa de madera tiene una sustancia (madera) y su forma sería la idea que tiene el carpintero en la cabeza al tallar la madera, por muy diferentes que fuesen las cosas del mundo, tenían en común que “eran”.

Sin duda una de las grandes aportaciones de Aristóteles fue la de fundar la Lógica como un todo racional y una disciplina de conocimiento, Aristóteles inventó el silogismo y las primeras leyes de la Lógica, que permitían, aparte de dar razón del mundo, obtener conocimientos nuevos a partir de otros anteriormente dados, otro ejemplo:

Todos los hombres son mortales
Todos los griegos son hombres
Todos los griegos son mortales.

Su aportación a la Lógica permitió que siglos más tarde, los monjes medievales se entretuviesen utilizando estas leyes de rigor Lógico para ir cazando en contradicciones a blasfemos y demás herejes. (El filósofo más tratado de la Edad Media fue sin duda Aristóteles, afortunadamente, la obra del Estagirita era lo suficientemente extensa y rica en matices para que los medievales disfrutasen separando lo que escribió gracias a la inspiración divina y lo que escribió influenciado por los malvados designios de Satán)

Otro gran aporte que hizo fue a la Metafísica, Aristóteles se dio cuenta de que si un zapatero sabe hacer un zapato, sabe algo, pero quien sabe además como y porqué se corta el cuero, y en que condiciones, ese sabe más que el zapatero, quien sabe cuando va a llover sabe algo, quien conoce el ciclo del agua y el funcionamiento de las estaciones sabe algo más, en definitiva, que sabe más quien sabe las causas, razonando así Aristóteles llegó a la conclusión de que quien se va remontando en las causas de las cosas, se hará tanto más sabio cuanto más causas vaya “escalando”, y teniendo esto en cuenta, habría de haber una causa primera, una que sea causa sin ser causada, es decir, una causa inicial que pusiese el mundo en marcha. A este tipo de búsquedas Aristóteles la llamó Metafísica, a la búsqueda de los primeros principios.

En política le definió el pragmatismo, mientras Platón era un idealista el tenía los pies un poco más sobre la tierra, mientras Platón diseñaba en la República el tipo de Estado ideal Aristóteles recopilaba las constituciones de los diferentes pueblos griegos, y establecía los tipos de gobierno dependiendo de quien gobernara (Monarquía, Democracia, Aristocracia) y pudiendo degenerar si gobernaba mal en
tiranía (gobierno de uno), oligarquía (gobierno de pocos) y oclocracia (desgobierno de muchos).
Siempre consideró que lo importante en Política era guiarse por el justo medio, su teoría de la mesotes o término medio, podemos encontrarla también en su concepción de la Ética, ya que consideraba que la virtud era lo que se encontraba a medio camino entre los dos extremos, así, la templanza sería la virtud entre el exceso (temeridad) y el defecto (cobardía).

A la muerte de Alejandro Magno, los griegos, dominados por el imperio de este, dejaron su rabia antimacedónica correr, y enseguida pusieron la mirada en Aristóteles por haber sido su preceptor de juventud, el pobre Aristóteles vio peligrar su vida en Atenas, y se marchó al exilio, dejando abandonado su querido Liceo, la academia que había fundado en la ciudad ateniense.
Como anécdota curiosa señalar que se vio en un problema similar al que tuviese en su día Sócrates, maestro de su maestro, quien decidió quedarse a morir en vez de exiliarse, Aristóteles dijo en su día que cuando Atenas condenó a muerte a Sócrates había cometido un “crimen contra la sabiduría” cuando le tocó huir a él años después dijo “huyo para que Atenas no cometa otro crimen contra la sabiduría”.
En el exilio, y con una edad avanzada, el último gran filósofo de la antigüedad muere.

Epílogo:


Con Aristóteles acaba definitivamente una era, la mayor época de esplendor del pensamiento griego, nunca más se ha vuelto a dar una sucesión de una escuela de pensamiento que haya influido tanto: Sócrates, maestro de Platón y este a su vez de Aristóteles, paradójicamente, mientras Aristóteles teorizaba sobre la naturaleza de la polis griega, su menos brillante alumno, Alejandro Magno, iniciaba un imperio que dejaría obsoleta la polis griega como ciudad independiente, a partir de ahora, formarían parte de un gran imperio, el poder de decisión desaparecía de la plaza pública.
La influencia que nos ha dejado solo es comparable a la de Platón, los musulmanes rescatarían sus obras antes de que el Vaticano las quemase y siglos más tarde, Santo Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia, tomaría el corpus de su obra y la convertiría en el sustento teórico y de base del cristianismo, aceptando entre otras cosas su errónea visión del universo.
Hicieron falta un Copérnico, un Kepler y un Galileo para cambiar el paradigma cosmogónico de Aristóteles, en su defensa diremos que la culpa de que se observasen sus teorías hasta convertirlas en dogmas fue más de sus lectores y defensores que de él, que a buen seguro habría admitido su error en pos del progreso de la ciencia y de la humanidad.

19/1/09

Viajo, luego pienso.

Uno de los libros más sencillos y a la vez más significativos como cambio de un paradigma de pensamiento es "El discurso del Método" de nuestro amigo Descartes, del que ya hemos hablado aquí algunas veces.

En él, el bueno de Renè pasa a primer plano del libro, muchos lo asemejan a un esbozo de biografía, cosa que no encontramos ni en Grecia ni en la Edad Media, eso de que el pensador forme parte de lo pensado e influya en el pensar era algo novedoso en Occidente, que a partir de aquí empezaría filosofar acerca de la naturaleza del sujeto, lo cual nos tendría entretenidos unos cuantos siglos.


Se pueden encontrar cosas bastante sensatas, a mi modo de ver, en dicho tratado/ensayo, pero uno de mis fragmentos preferidos es sin duda este:


"Conviene saber algo de las costumbres de diversos pueblos, para juzgar de las nuestras con mayor acierto, y no pensar que cuanto va contra nuestros modos sea ridículo y opuesto a la razón, como suelen hacer quienes no han visto nada"


(Creo que estamos ante la versión cartesiana de "el racismo se cura viajando")


Y bueno, no podemos hablar del "Discurso del Método" como lo hemos hecho en este blog sin citar también el otro fragmento más famoso de la obra: (Lo encuentran ustedes en el cuarto capítulo de la obra)


"Mas enseguida me di cuenta de que, aunque quería pensar así que todo era falso, necesariamente era preciso que yo, que pensaba, fuese algo. Y observando que esta verdad: Pienso, luego soy, era tan firme y tan segura que las suposiciones más extravagantes de los escépticos no eran capaces de destruir, juzgué que sin escrúpulo podía ocnsiderarla como el principio primero de la filosofía que buscaba"

12/1/09

Doce reglas infalibles para la redacción de noticias sobre Oriente Próximo en los grandes medios de com

Dejo aquí un pequeño decálogo que, vista la cobertura informativa del conflicto, siguen gran parte de los medios de comunicación para redactar noticias sobre el conflicto en Oriente Medio, claro que ahora mismo hay más guerras (En Colombia existe desde hace años una autentica guerra encubierta) pero la desmedidad brutalidad del Estado de Israel creo que se merece este post.
Doce reglas infalibles para la redacción de noticias sobre Oriente Próximo en los grandes medios de comunicación

1) En Oriente Próximo son siempre los árabes quienes atacan primero, y siempre es Israel quien se defiende. Esa defensa se llama “represalia”.

2) Ni árabes, ni palestinos ni libaneses tienen derecho a matar civiles. A eso se le llama “terrorismo”.

3) Israel tiene derecho a matar civiles. Eso se llama “legítima defensa”.

4) Cuando Israel mata civiles en masa, las potencias occidentales piden que lo haga con mayor comedimiento. Eso se llama “reacción de la comunidad internacional”.

5) Ni palestinos ni libaneses tienen derecho a capturar soldados israelíes dentro de instalaciones militares con centinelas y puestos de combate. A eso hay que llamarlo “secuestro de personas indefensas”.

6) Israel tiene derecho a secuestrar a cualquiera hora y en cualquier lugar a cuantos palestinos y libaneses se le antoje. Su cifra actual ronda los 10 mil, 300 de los cuales son niños y mil, mujeres. No se precisa prueba alguna de culpabilidad. Israel tiene derecho a mantener secuestrados presos indefinidamente, ya sean autoridades democráticamente elegidas por los palestinos. A eso se le llama “encarcelamiento de terroristas”.

7) Cuando se menciona la palabra “Hezbollah”, es obligatorio añadir en la misma frase “apoyados y financiados por Siria y por Irán”.

8) Cuando se menciona “Israel”, está terminantemente prohibido añadir: “apoyados y financiados por los EEUU”. Eso podría dar la impresión de que el conflicto es desigual y de que la existencia de Israel no corre peligro.

9) En informaciones sobre Israel, hay que evitar siempre que aparezcan las siguientes locuciones: “Territorios ocupados”, “Resoluciones de la ONU”, “Violaciones de los Derechos Humanos” y “Convención de Ginebra”.

10) Los palestinos, lo mismo que los libaneses, son siempre “cobardes” que se esconden entre una población civil que “no los quiere”. Si duermen en casa con sus familias, eso tiene un nombre: “cobardía”. Israel tiene derecho a aniquilar con bombas y misiles los barrios donde duermen. A eso se le llama “acción quirúrgica de alta precisión”.

11) Los israelíes hablan mejor inglés, francés, castellano o portugués que los árabes. Por eso merecen ser entrevistados con mayor frecuencia y tener más oportunidades que los árabes para explicar al gran público las presentes reglas de redacción (de la 1 a la 10). A eso se le llama “neutralidad periodística”.

12) Todas las personas que no están de acuerdo con las sobredichas Reglas, son, y así debe hacerse constar, “terroristas antisemitas de alta peligrosidad”.

Traducción para www.sinpermiso.info: Leonor Març
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=78468

5/1/09

¿Qué hay dentro de un libro? LIV

La Ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. El mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí el lema de la ilustración.(...)

Para esta Ilustración no se requiere más que una cosa, libertad, y la más inocente entre todas las que llevan ese nombre, a saber: Libertad de hacer uso público de la razón íntegramente. Más oigo exclamar por todas partes ¡Nada de razones! El oficial dice: ¡No razones y haz la instrucción! El funcionario de Hacienda: ¡Nada de razonamientos, a pagar! El reverendo: ¡No razones y cree!




Kant. ¿Qué es la ilustración?

29/12/08

¿Qué hay dentro de un libro? LIII

Aristóteles dice en alguna parte "Cuando estamos despiertos tenemos un mundo común, pero cuando soñamos cada uno tiene el suyo propio". Me parece que se debe invertir esta última proposición y decir: cuando diferentes hombres tienen cada uno su propio mundo hay que suponer que están soñando. Según eso, si observamos a los que construyen en el aire distintos mundos mentales. cada uno de los cuales habita el suyo tranquilamente haciendo caso omiso de los restantes [...], entonces tendremos que armarnos de paciencia ante las contradicciones de sus visiones hasta que estos señores acaben de soñar. Pues si un día, Dios lo quiera, despiertan del todo, es decir, abren los ojos con una mirada que no excluya la coincidencia con otro entendimiento humano, ninguno de ellos verá nada que no haya de aparecer, a la luz de las demostraciones, igualmente evidente y cierto para cada uno de los demás, y los filósofos habitarán un mundo común, al igual que los matemáticos lo hacen ya desde antaño[...]


Kant. "Los sueños de un visionario explicados por los sueños de la metafísica"


(Quizás este fragmento merece un par de mínimas aclaraciones, lo que está haciendo aquí Kant es básicamente rajar de la historia de la filosofía, no de los soñadores. Kant, al igual que el Descartes del "Discurso del método" no ve en la historia de la filosofía más que errores, contradicciones, y luchas fraticidas entre las distintas escuelas de pensamiento, en el prólogo a la 1ª edición de la "Crítica de la razón pura" llega incluso a hablar de la guerra civil de la filosofía, unos y otros intentando construir sus mundos ficticios y desoyendo a los demás, es lo que critica en este fragmento. (Y ya de paso aprovecho para recomendar la lectura aunque sea de ese prólogo a la primera edición, una autentica joyita)
La otra aclaración es que el bueno de Kant al parecer mete la pata al otorgarle la autoría de la cita del principio a su colega Aristóteles, ya que al parecer quien dijo eso fue Heráclito)