Todos los estadounidenses provenían de países diferentes,
hablaban idiomas diferentes, tenían diferentes religiones, y
pertenecían a razas diferentes y a diferentes clases sociales. Lo
único en lo que todos estaban de acuerdo era en que les gustaban las
mismas canciones de vodevil que sonaban en la radio, leer a Floyd
Piesplanos y beber Coca-Cola. Les gustaban los dibujos animados del
Perro Dickey y les gustaba Hombre Trueno. La cultura populae es el
único pegamento que mantiene de una pieza a Estados Unidos y supongo
que por eso hay que robáserla a la gente que la creó y regalársela
a alguna gran corporación digna de confianza que guarde en su justo
centro la esencia del capitalismo, y quien cuidaría de esas valiosas
propiedades con más celo que un escritor o un dibujante con sus
locas ideas y sus locas políticas.
"Lo que podemos saber de Hombre Trueno" en "Iluminaciones"
Alan Moore


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