Polly no había dado cuenta de que estaban en el nicho de "La Luz del Mundo". A medida que se la luz se intensificaba, tan dorada como la del farol, vio el cuadro más claramente que nunca. El señor Humphreys estaba en lo cierto: algo nuevo había cada vez que lo miraba. Polly estaba equivocada al pensar que Cristo había sido llamado contra su voluntad para luchar en una guerra. No parecía, a pesar de la corona de espinas, alguien que estuviera sacrificándose; ni siquiera alguien decidido a aportar su granito de arena.
Tenía más bien el aspecto de Marjorie cuando le había dicho que se había unido al Cuerpo de Enfermeras, del señor Humphreys cuando llenaba cubos de agua y arena para salvar San Pablo, de la señorita Laburnum el día que se presentó en Townsend Brothers con los abrigos. Tenía el mismo aspecto que el capitán Faulknor al unir los barcos; que Ernest Shackleton, adentrándose en los mares helados en un bote diminuto; que Colin ayudando al señor Dunworthy a caminar por encima de los escombros.
Parecía...satisfecho; como si estuviera donde quería estar, haciendo lo que deseaba hacer. Así estaba Eileen al decirle que había decidido quedarse. Así tenía que haber estado Mike en Kent, redactando anuncios de compromisos matrimoniales y cartas al editor. <<Como yo entre los cascotes con sir Godfrey, ejerciendo presión con la mano sobre su corazón>>. Estaban emocionados, felices de estar haciendo algo por alguien o en pro de algo que les importaba, ya fuese Inglaterra o Shakespeare o un perro o los Hodbin o la historia...Lo suyo no era en absoluto un sacrificio, aunque costara la libertad, la vida, la juventud.
"Cese de alerta"
Connie Willis


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